sábado, 31 de mayo de 2014

JEAN PAUL SARTRE

Jean-Paul Sartre FP.JPG

JEAN PAUL SARTRE (1905-1980)

Jean Paul Sartre se formó en la fenomenología, y desde ella pensó sus categorías filosóficas más importantes: Sartre hablaba de para-sí (que es lo que no es y que no es lo que es), y el del en-sí. Y si en Husserl la nóesis (para-sí) dotaba de sentido al noéma (en-sí) y se enriquecía con el contenido de este, en Sartre, sin embargo, esto no es posible: el sujeto, el “para sí”, busca en el mundo y en los otros, en el “en sí” de ellos lo que, no puede encontrar: su esencia, su ser, su “realización” resultado del cual es una vida entendida como fracaso, como drama existencial.

Pensamiento
Sartre considera que el ser humano está "condenado a ser libre", es decir, arrojado a la acción y responsable plenamente de su vida, sin excusas. Aunque admite algunos condicionamientos (culturales, por ejemplo), no admite determinismos. Concibe la existencia humana como existencia consciente. El ser del hombre se distingue del ser de la cosa porque es consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí (de ahí lo subjetivo). Sartre se forma en la fenomenología de Husserl y en la filosofía de Heidegger (discípulo éste de aquél). Se observa aquí la influencia que ejerce sobre Sartre el racionalismo cartesiano. En este punto se diferencia de Heidegger, quien deja fuera de juego a la conciencia.

El existencialismo sartriano.
En el pensamiento de Sartre, cabe destacar las siguientes ideas:
1.   Conciencia pre reflexiva y conciencia reflexiva: La conciencia pre reflexiva es el mero hecho de percatarnos de algo, el tener conciencia de algo, y la conciencia reflexiva (el ego cogito cartesiano), surge cuando me doy cuenta de que me estoy percatando de algo.
2.   El ser-en-sí: Sartre rechaza el dualismo entre apariencia y realidad y sostiene que la cosa es la totalidad de sus apariencias. Si quitamos lo que en la cosa es debido a la conciencia, que le confiere la esencia que la constituye en tal cosa y no en tal otra, en la cosa sólo queda el ser-en-sí.
3.   El ser-para-sí: Si toda conciencia es conciencia del ser tal como aparecer, la conciencia es distinta del ser (no ser o nada) y surge de una negación del ser-en-sí. Por tanto, el para sí, separado del ser, es radicalmente libre. El hombre es el no-ya-hecho, el que se hace a sí mismo.
4.   El ser-para-otro: Sartre defiende que mi yo revela la indubitable presencia del otro en la relación en que el otro se me da no como objeto sino como un sujeto (ser-para-otro).
5.   Ateísmo y valores: Para el filósofo, la existencia de Dios es imposible, ya que el propio concepto de Dios es contradictorio, pues sería el en-sí-para-sí logrado. Por tanto, si Dios no existe, no ha creado al hombre según una idea que fije su esencia, por lo que el hombre se encuentra con su radical libertad. Este ateísmo tiene una consecuencia ética: Sartre afirma que los valores dependen enteramente del hombre y son creación suya.

El existencialismo como Humanismo.

Según Sartre Dios no existe; pues si Dios existiera, sería un ser en-sí y, al mismo tiempo, un ser para-sí, aquel que podría hacer que mi yo y el mundo que me rodea nos uniésemos. Sartre asegura que solo el hombre queda para realizar su humanismo sin Dios.

Psicología existencial.

Sartre rechazó durante décadas la noción del Unbewußtsein («lo inconsciente»), particularmente la planteada por Freud. Argumentaba que lo inconsciente era un criterio «característico del irracionalismo alemán», y por tal motivo se oponía a una psicología que se basara en un «irracionalismo».

De este modo es que Sartre intentó un «psicoanálisis racionalista» al cual llamó «psicoanálisis existencial», basándose en una total auto crítica del sujeto hasta profundización que eliminara la «mala fe», que es un auto engaño (basado principalmente en racionalizaciones) por las cuales el sujeto pretende tranquilizarse, y al tratarse precisamente de «fe», el individuo cree ciegamente en ellas sin cuestionarlas. Y argumenta: «Un ser humano adulto no puede ni debe estar defendiendo sus defectos en hechos ocurridos durante su infancia, eso es mala fe y falta de madurez».

La existencia precede a la esencia.

En el ser humano la existencia precede a la esencia, es decir, el ser humano no posee una esencia o naturaleza común a toda la especie y, en tal sentido, nos viene a decir Sartre que los seres humanos no son, sino que se hacen, existen. Recuérdese: para los griegos, para los medievales, para los ilustrados e, incluso para los marxistas, las personas poseían la verdadera naturaleza: la naturaleza humana; y dichas doctrinas, basándose en esta naturaleza, de una u otra manera, fundamentaban los deberes y los derechos, las aspiraciones y la conducta de los seres humanos en todos los órdenes de la vida. Pero, puesto que para Sartre el ser humano carece de naturaleza, su vida se torna en problema insoluble, carece de sentido y orientación y, en último término, se encuentra destinada al fracaso, “los hombres mueren y no son felices”, según se pone de manifiesto ya desde el título de sus obras: La Náusea. Las manos sucias, A puerta cerrada, etc.

Por lo que Sartre defiende sus posturas de acuerdo a que:

“El existencialismo ateo que él defiende es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto y que este ser es el ser humano o, como dice Heidegger, la realidad humana.

Entonces, ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el ser humano empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El ser humano, tal y como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por ser nada. Solo será después y será tal y como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza (esencia) humana, porque no hay Dios para concebirla”.

Así pues, el ser humano, la existencia humana, por una parte, no puede entrar en comunicación con las cosas, con la esencia de lo que no es el mismo, lo cual permanece indiferente a los requerimientos de aquella existencia humana.

La incomunicación.

Yo tiendo con todas mis fuerzas hacia el noéma (en-sí) que el otro o la otra (el ser humano) es, y el otro o la otra hacen lo propio en sentido contrario respecto de mí. Un ejemplo: En el mismo acto sexual yo quiero dominar, apoderarme tanto del otro o de la otra, que puedo terminar por golpearle, pero ese furor de posesión no me lleva a poseer. Por lo que Sartre explica el sadismo en las relaciones sexuales como el triste resultado de esa impotencia para comunicarse interhumanamente, y eso produce la angustia vital, la sensación de nada y de vacío (descrita precisamente en su obra El Ser y la nada), la náusea vital.

¿Qué hacer entonces? Yo no puedo dejar de ser lo que soy: pura nada (existencia) que quiere ser todo (esencia), anhelo de libertad. Pero no puedo realizar mi libertad, porque soy un puro para-mí, no siendo capaz de hallar nada que me llene y me convierta en un en-sí, nada que me ensifique (que me haga algo), realice o plenifique (nada que me constituya): porque el ser humano (según Sartre) está condenado a ser libre, es “un nada del ser en el seno del ser”.

La pasión inútil.

A la vista de todo ello lo importante es vivir conscientes de esa imposibilidad, es mantener la dignidad; lo importante es hacer como si yo pudiera entender y hacer mío lo ajeno, luchar por hacerlo todo bien, incluso por amar a pesar del desamor constitutivo de mi condición individual. El ser humano, al que Sartre califica de pasión inútil, luchará por no rendirse, se hará militante de su libertad para nada, intentando así llenar de sentido (dar sentido) su propia vida.

La dignidad del ser humano estará, pues, en no desfallecer y ser fiel a sí mismo, a su irrenunciable libertad, en morir luchando con las botas puestas, morir erguidos y en pie como los árboles.

Esta actitud mantuvo Sartre durante el Famoso Mayo del 68, fecha en la que el mismo (había sido nominado al Premio Nobel y lo rechazo) estuvo presente en las barricadas de las calles de París, alentando la revuelta estudiantil y vendiendo su periódico Liberación, a pesar de que sabía que dicha revuelta resultaba imposible de dar buenos resultados.

Eso mismo refleja la obra de Sartre Critica de la Razón Dialéctica, en la cual examina el marxismo, pues hay en el marxismo una fijación de doctrina que le lleve a esencializarse, a terminar siendo esencia, esclerosis, por lo que hay que “existencializar” el marxismo, y de ahí que en la última etapa de su vida Sartre se inclinara hacia el anarquismo, al menos entendido como plataforma de la que uno sube y baja.

Lemas de Sartre
·      
            Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

·         Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.
  El hombre nace libre, responsable y sin excusas.

·         Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es.

·         No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.

·         Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia.

·         Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir.

·         Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.

·         Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera.

  • Frases sobre: Odio
·         Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo.


Obras
•          La náusea (La nausée, 1938)
•          El muro (Le mur, 1939), incluye:
•          El muro (Le mur)
•          La cámara (La chambre)
•          Eróstrato (Érostrate)
•          Intimidad (Intimité)
•          La infancia de un jefe (L'enfance d'un chef)
•          Los caminos de la libertad (Les chemins de la liberté, 1945–1949):
•          I: La edad de la razón (L'âge de raison, 1945)
•          II: El aplazamiento (Le sursis)
•          III: La muerte en el alma (La mort dans l'âme, 1949)
•          La suerte está echada (Les jeux sont faits) (1947)

INTEGRANTES:
*Ay Farfan Ingrid Raquel
*Calam Ek Guillermo Armin 
*Nabte Dzul David Alejandro
*Porras Redondo Indri Karina
*Un Sabido Guadalupe Beatriz